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Mami Monstruo

  • A las mamás de varones pequeños, esto es lo que les espera.

    septiembre 23rd, 2025

    Eventualmente va a dormir hasta tarde en lugar de despertarte de madrugada los fines de semana. Y cuando despierte, se va a hacer el desayuno él solos.

    Tus sábados por la mañana van a volver a ser algo tranquilos, porque vas a poder despertarte hasta las 9 am, hacerte un café, que te vas a tomar todavía caliente, y podrás leer algo de ese libro que te tiene enganchadísima. Pero eso sí, vas a tener que guardar la leche en el refrigerador porque tu niño JAMÁS se va a acordar de hacerlo. Nunca.

    Va a encontrar su propia diversión, y no siempre, va a incluir actividades cercanas a la muerte. Vas a poder dejarlo solo en la pista de patinaje o la plaza por una o dos horas sabiendo que entre él y sus amigos se van a cuidar, y que después te va a platicar todos los albures y bromas que hicieron.

    Vas a empezar a tener conversaciones reales con él. De esas que incluyen sus planes y sueños, sus frustraciones y dolores, y a veces, hasta los tuyos.

    Vas a descubrir con sorpresa y curiosidad lo divertido y profundo que puede ser.

    Va a saber cuando estés estresada… no significa que siempre va a ser compasivo o prudente, pero puede que decida volverse invisible un ratito por voluntad propia para luego reaparecer y preguntarte cómo estás.

    Se va a bañar sin que tengas que pedírselo, y hasta desodorante y perfume se va a poner.

    A veces, cuando notes que ya, por fin, se durmió, vas a entrar a su cuarto en la noche para ver como entre esos gestos adolescentes se asoma la ternura de un niño, y cómo su rostro puede verse angelical mientras duerme.

    Se va a poner de malas, y va a ser muy huraño sin que tú entiendas del todo porqué, y vas a rezar y a preocuparte tratando de recordar cómo era eso de ser adolescente. Y luego, un día, te vas a despertar y esa tormenta habrá pasado y tu alto y guapísimo hijo/adulto/niño/adolescente/algo, volverá a ser él mismo. Y eso va a pasar con una frecuencia que vas a sentir que te estás volviendo loca.

    Nunca va a aprender a no aventar cosas dentro de la casa.

    Va a comerse toda la botana que encuentre, bueno, toda la comida (la que le gusta claro, no la comida sana que le preparas), y tendrás que ir al súper más seguido que nunca. Ah, y encontrarás platos, vasos y tazas en los lugares más raros de la casa.

    Vas a ver calcetines y zapatos también.

    Va a comer y comer y comer y nunca tendrás suficiente fruta, leche ni galletas en casa.

    Va a dejar de colgarse de ti, pero en secreto va a necesitar más abrazos espontáneos que nunca.

    Y un día, cuando te acerques a darle un abrazo, te vas a preguntar dónde quedó aquel niñito que cabía en tus brazos y se sentaba en tus piernas.

    Y puede que todo esto te rompa el corazón, pero también lo va a llenar, porque tu hijo está creciendo y convirtiéndose en el hombre al que más vas a amar.

    Atte.

    La mamá de un varón adolescente.

  • Hay veces que uno se encuentra en las páginas de un libro.

    julio 12th, 2025

    Hay veces que uno se encuentra en las páginas de un libro.

    Con un poco menos de drama, con un poco menos de pasión —quizá—, pero con esa precisión serena que solo da la distancia. Y hay una magia especial en eso: en que alguien más, tal vez en otro país, en otro tiempo, haya encontrado las palabras que nosotros no supimos usar para narrar partes de nuestra historia.

    Es como mirarse en un espejo que no conocíamos. No uno que nos devuelve la imagen exacta, sino uno que refleja el contorno de lo que hemos sentido. Una frase, una escena, una emoción descrita con tal claridad que se vuelve nuestra. Como si el autor hubiese escrito desde adentro de nosotros.

    No se trata de identificarse con todo, ni de convertir el libro en un evangelio personal. Se trata más bien de esos pequeños destellos: una página que nos explica, un párrafo que nos consuela, una línea que nos nombra. Y entonces, algo se acomoda por dentro. Porque cuando algo encuentra forma, también encuentra un poco de alivio.

    Leer, a veces, es recordarse. O verse por primera vez. Es prestarse otros ojos para entender lo que nos ha pasado. Es entender que no estamos tan solos como pensábamos. Y que hay una belleza secreta en ese reconocimiento silencioso, entre letras, que nos dice: “esto que sientes… ya alguien más lo sintió también.”

    Nadie nos vio partir de Támara Trottner es así para mi. Tengo suerte de que haya llegado a mis manos.

  • Cuando la vida te derrote, cómprate un elote.

    septiembre 29th, 2023

    Este debe ser el mejor consejo que he recibo en los últimos días. En efecto la vida me derrotó. Mi vida, como la conocía hasta hace unos meses, se cimbró tan fuerte como los domos del Popocatépetl que no paran de romperse.

    Es un espejo a lo que siento qué pasa en mi interior, se forma un domo que se rompe, sale ceniza, gases, vapor, piedras, y x cantidad de cosas en las que no soy experta y le dan en la madre a todo al rededor. Luego el pedo se calma, el domo dice “si me puedo volver a formar, ya pasó” y ¡madres! Se vuelve a romper, llenando de ceniza nuestros ojos, pulmones y pertenencias personales. El domo se forma y se rompe continuamente, mientras nos mantiene a todos en vilo. Pinche domo autodestructivo. Ese pinche domo soy yo.

    El problema es que nosotros los domos no nos damos cuenta cuando las cosas se empiezan a acumular bajo nuestras mismísimas nalgas. O nos damos cuenta pero decidimos hacernos medio pendejos. Y nos engañamos pensando que nos vamos a formar y neto en serio todo eso que está abajo se calmar mágicamente y ya no nos vamos a romper.

    Hasta qué pasa ese miércoles semana. Y entonces, me rompí. Me descompuse como el Popo, e igualito que él, no puedo parar. La vida me derrotó. Y aunque si pensé en darme por vencida, invoqué a Chabelo y le dije, Wey, no manches, hazme una catafixia. Y me la cumplió, pero lo que yo no sabía era lo que había detrás de la cortina, porque así son las catafixias, le entras pero no sabes si te va a tocar algo mejor o peor. Y yo no he alcanzado a ver el interior, o por lo menos no todo. Pero creo que fue buena decisión.

    No me di por vencida, pero me declaro en veremos. Y necesito un elote. Con chilito del que pica, para saber que sigo estando viva.

  • Ya no más

    mayo 14th, 2023

    Hace un par de meses estaba trabajando en un proyecto y necesitaba conseguir recursos para mujeres en situación vulnerable. La verdad es que en general tuve súper buena respuesta, y mucha gente que quiso ayudar, pero un día de la nada recibí un mensaje de una mujer que yo no conocía y no sabía de dónde había sacado mi teléfono, diciéndome que ella quería ayudar. Por supuesto le tomé la palabra.

    Súper cotizada la mujer, de agenda apretada y comportamiento de inalcanzable, me dijo que podía tener una llamada conmigo, cortita por supuesto, para ver qué podíamos hacer, y en un horario mega incómodo para mi, pero, ey, era para ayudar.

    Hicimos la llamada, le expliqué el proyecto, y me dijo que me cobraría una cantidad nada despreciable por estar un rato con las mujeres con las que trabajo y darles una plática motivacional.

    Me asombré un poco al principio, pero pensé «bueno, no nos conocemos, tal vez no sabe cómo funciona el proyecto», así que procedí a explicárselo: es algo completamente gratuito para las mujeres a las que apoyo, y todos los gastos los pago yo (que la neta es que no son tantos, el mayor recurso que dono es tiempo… mucho tiempo, pero también algo de dinero). Y la verdad es que no tenía la cantidad de dinero que me estaba pidiendo ni la conocía lo suficiente para saber si lo valía.

    Procedió a explicarme porqué ella no podía dar una plática gratuita, y la importancia de cobrar por todos tus servicios porque si no la otra persona no le daba valor, me dijo que lo que ella me ofrecía no podía medirse en dinero porque era muchísimo su valor, y me dijo que podía hacer un descuento pero pedía una serie de condiciones para darla: un auditorio con x, y, z características, micrófonos profesionales, mega bocinas, pantallas y personal a su disposición. O sea, quería que le montara una TED Talk.

    Cosa que por cierto ni para mi hago. Pero bueno.

    Nuevamente le expliqué porqué no me funcionaba, le agradecí su buena intención y ella terminó la llamada diciéndome que se pondría en contacto conmigo para decirme cómo quería trabajar conmigo.

    La verdad decidí no volver a explicarle nada, porque a palabras necias oídos sordos, y no hay más ciego que el que no quiere ver y podría seguir con mi acervo de dichos pero yo creo que ya entienden el panorama.

    Semanas después me escribe para pedirme que le haga un favor, que necesita que la apoye con algunas cosas en redes. Como tengo corazón de pollo y la mera neta, y sobre todo, porque soy malísima poniendo límites, accedí.

    Long story short… toda la semana me estuvo pidiendo que hiciera cosas por ella y le diera consejos… sin parar. Trató de venderme el curso de su importantísimo master (que era con lo que necesitaba ayuda, a vender entradas para ese evento). Y de pronto recordé lo que me dijo: para valorar lo que te dan, tienes que pagar. Así que dije «De aquí soy» y me lancé a ofrecerle una asesoría personalizada con costo. ¿Su última respuesta? «Ok entiendo».

    La neta me dejó pensando. Ella se súper cotizó y me quiso vender el típico tienes que invertir para recibir, pero ella no está dispuesta a invertir en sí misma ni en su negocio. No aguantó el límite y se retiró.

    ¿Cuántas veces nos pasa eso? Predicamos pero no ejercemos, y cuántas veces toleramos que nos lo hagan. Pero ya no más. Hoy soy perrita empoderada. No sé si mañana, pero por lo menos hoy, ya no más.

    Así yo hoy

    -Mami Monstruo

  • ¿Neto opre, tóxico o cacas?

    mayo 6th, 2023

    El mundo, por lo menos para mi, es un misterio. Hay millones de cosas que no entiendo. Pero hay una que no sólo no entiendo, me intriga. ¿Porqué ahora a los esposos, novios, quereres o como quieras llamarle a tu pareja, se les dice opre (por opresor), cacas, tóxico, y de ahí pa’rriba?

    Las mujeres llevamos años, aaaaaañoooooos, peleando porque dejen de decirnos viejas, tóxicas, pirujas y un largo etcétera. Y ahora que empieza a visibilizarse el respeto, en términos de género, las mujeres empiezan con esta… y perdón por mi finísima expresión… mamada, de empezar a utilizar motes ofensivos para los hombres.

    Como el meme… así no se pinches puede.

    ¿Con qué cara pides respeto si no eres capaz de darlo? La reciprocidad es una de esas cosas que son indispensables en las relaciones humanas. Creo, desde mi humilde e ignorante punto de vista, la igualdad es imposible. Pero la reciprocidad, la equidad, la bondad… esas son indispensables.

    Si le dices opre a tu pareja, la que necesita pensar si quieres estar ahí eres tú. Porque entonces lo que estás diciendo es que decides estar con alguien que no te deja ser tú misma. Si le dices tóxico a tu pareja, es porque te hace daño, y de nuevo, la que necesita irse eres tú. Si le dices cacas a tu pareja, no manches, eso va en el escusado, no compartiendo tu cama.

    Y lo mismo va para el ex. Déjalo ir. Ya no está contigo, supéralo, y respeta a la antigua tú que decidió estar con él. Y si es el papá de tus hijos y es un desobligado o un mal padre, está del nabo, pero es el papá de tus hijos y sólo los lastimas si lo insultas cada que puedes, déjalos hacerse su propia idea sobre quién es su padre. Te juro que tarde o temprano se van a dar cuenta.

    Y lo más, más importante de todo esto, neto, respétate tantito tú, cada que le dices cacas, opre o tóxico a tu pareja… échale tantito coco, ¿en qué te convierte a ti?

    Les mando besitos…

    Mami Monstruo

  • ¿Neto semana del niño?

    abril 25th, 2023

    Las redes sociales están llenas de mujeres desesperadas por ideas para cada día de esta semana, porque de unos años para acá, las escuelas se les ha ocurrido la nada genial idea de un evento especial con duración de una semana para festejar el Día del niño. Sombreros locos, calcetas locas, sin mochila, fiesta de disfraces, pijamada, peinados locos y un sin fin de inventos que lo único que hacen es poner a parir chayotes a las madres de familia, que ya suficiente tienen con estar tratando de criar, por lo menos las que intentan hacerlo, a seres humanos decentes.

    Ojo, no me malinterpreten. El Día del niño es un día importante. Yo soy mamá. Lo celebro. Pero celebro EL DÍA… no la semana. Convertir una celebración como el día del niño en toda una semana de actividades me parece pervertir un poco la finalidad del festejo. Es como los que la boda les dura una semana, o los que dicen “es mi mes” porque un día de ese mes es su cumpleaños. La neta creo que no está bien. Y el mensaje con el que se quedan los niños puede no ser mi favorito. Que sepan que tienen un día donde podemos darles un detalle, darles de comer algo que les gusta, consentirlos y que se sientan especiales, eso me gusta, desde mi muy particular punto de vista, eso está bien. Pero no que piensen que por ese día el mundo gira a su alrededor una semana. Más su cumpleaños, más navidad, más reyes, y todos los otros días que le quieras agregar a la lista.

    La neta no está bien para las pequeñas cabezas de nuestros pequeños mocosos.

    No es que no aprecie la ilusión o la emoción de los niños frente a todas estas actividades, pero creo que quitan más de lo que dan. Estamos haciendo generaciones de pequeños humanos que se están acostumbrando a pedir y pedir y pedir sin sentirse nunca satisfechos, que piensan que merecen TODO por el hecho de ser niños o cumplir años, que se vuelven mega demandantes. De pronto veo niños de kinder con toga y birrete, cuando eso era algo que se ganaba al terminar una carrera universitaria como un honor. De pronto veo árboles de navidad rodeados de más de 50 regalos para familias pequeñas, viajes de graduación para primaria, chavos de 15 años que reciben coches de regalo… personitas que están aprendiendo que no es necesario esforzarse tanto, ni lograr tanto, para ganarse lo que ellos pidan.

    Tampoco es que quiera que se esclavicen para ganarse un chicle. Claro que los niños deben disfrutar, claro que deben sentirse orgullosos de sus logros. Pero aquí está la clave. Es una recompensa interna. Yo quiero que mi hijo se sienta orgulloso porque sacó un buen promedio, no que saque un buen promedio para que lo lleve de viaje. Quiero que se sienta motivado a ir a su entrenamiento de Hockey porque disfruta la clase y usa su cuerpo, no porque cuando cumpla un año le voy a regalar un videojuego o qué se yo. Quiero que se sienta motivado a mantener su cuarto arreglado porque se siente bien estando ahí, no porque si no le voy a pegar un grito por no recogerlo. Quiero todo esto porque estamos perdiendo profundidad como seres humanos, y últimamente parecería que sólo nos vamos por lo externo. Y está súper triste para todos.

    Claro que se disfruta lo material, una cena en un buen restaurante, una blusa con una clase divina, una taza hermosa que te sale más cara de lo que debería salir, un teléfono que saca unas fotos de miedo… pero no podemos dejar que se pierda nuestra capacidad de disfrutar lo que viene de dentro también. Y necesitamos preguntarnos qué estamos haciendo con nuestros niños en ese sentido.

    Mami Monstruo

  • Hola, soy Mami Monstruo y soy gordofóbica contra mi misma.

    abril 23rd, 2023

    No sé si fue coincidencia, no sé si el poder del inconsciente freudiano es tan encabronadamente fuerte que me hizo tener un bucle de conversación con personas distintas sin necesariamente yo iniciarlo. No sé. Pero lo que si sé es que toda mi vida he odiado mi cuerpo, y me la he vivido a dieta. De mis cuarenta y tantos, mi cuerpo me ha gustado tal vez 2 años. Es un porcentaje MUY pequeño. Siempre hay algo que me choca, que si los barros, que si los brazos, que si el cabello, que si los pelos, pero sobre todo, sobre todo lo demás, odio su grasa y los lugares en donde se me acomoda.

    Empecé con problemas de peso desde muy chica, ya en secundaria era una experta en dietas, y mira que en mi época no se usaba. Éramos unas niñotas y unas mensas a esa edad. Pero yo ya estaba a dieta. Yo desde la primaria estaba traumada con mi cuerpo, y lo escondía, lo lastimaba y lo insultaba constantemente. ¡Qué triste! Me pienso esa niña de 10 años tal vez, ya odiando su cuerpo porque no es delgado como el de la mayoría de las niñas que estaban a su alrededor. Neto me despierta compasión la imagen. Pero la parte realmente dura es que ahora hago lo mismo, veo a las otras mujeres, y no puedo evitar pensar como todas tienen mejor cuerpo que yo. Mejor cu erpo. Mejor cuerpo lo que sea que eso signifique.

    ¿Qué carajos significa mejor cuerpo? Dentro de mi pequeña mente obvio pienso en las mujeres de las redes sociales y las revistas, las artistas, las señoras fit, y de ahí para el mundo real: mi hermana, mis amigas, mis primas, mis vecinas. En mi pequeña cabeza, la mayoría de las mujeres tienen ese deseado e inalcanzable mejor cuerpo, porque el mío está gordo y enfermo. Porque esa es otra, mi cuerpo está enfermo, cosa que no es el tema de hoy.

    El tema de hoy es esa coincidencia de tema con algunas de mis amigas. El viernes con una, ayer con otras dos. Hablamos de dietas y de kilos. Y hoy en la mañana con mi esposo fue lo mismo. Hablamos de kilos, ni siquiera de kilos, de gramos. A ese nivel llega mi obsesión. Así que cuando me metí a bañar (porque he de decir que la regadera es de esos lugares privilegiados para mi donde puedo pensar mejor) pensé en lo que me estaba pasando y me dio tristeza. Y dije “Wey, no mames, eres un tipo de gordofóbica particular, eres gordofóbica contra ti”. Porque además cuando lo hago con alguien más de inmediato me corrijo. Tampoco es que pretenda ser una santa con el mundo. A veces lo pienso, que alguien subió o bajó de peso, o que se puso tal cosa que no le favorece. La mayor parte del tiempo no, porque si tiendo a ver a la mayoría de la gente bonita, pero a veces si me sale lo juzgona pero de inmediato me corrijo. Pero cuando es conmigo no, cuando es conmigo hasta con saña me critico. Literal me digo “no mames que mal te ves”, “neto que horribles piernas tienes”, “mejor rompe el espejo y así no tienes que volverte a ver”. Y no son exageraciones. Muchos días, ese es el contenido de mi mente cuando me veo a mi misma.

    Aprendí a odiar mi cuerpo tan temprano en la vida, que ha sido un trabajo constante sanar esa parte de mi. Y a eso le sumo que la sociedad no ayuda con sus estándares y exigencias y falsas perfecciones en redes. Y aunque una parte de mi sabe que todo eso no es real, otra parte de mi si se la cree y trata de llegar ahí. Es una de mis peores luchas mentales.

    Con la amiga con la que vi el viernes hablé un poco más de fondo del tema, y nos preguntábamos qué nos pasaba que sabiendo lo que tenemos que hacer para tener un peso sano y funcional y sentirnos bien con nosotras mismas, no lo hacemos. ¿Qué mecanismo interno tenemos roto, qué parte de nuestra salud mental está dañada? Es la pregunta de toda mi vida. ¿Qué pasa con mi relación con mi cuerpo y mi relación con la comida? No he logrado descifrarlo de fondo. He encontrado algunas respuestas, pero aún no funciona para que deje de ser cruel conmigo misma, sea en la manera en la que me hablo o en el maltrato físico que me hago cuando me doy un atracón o cuando me mato de hambre. Me queda claro que algo tengo que sanar, y que tengo que trabajar mucho en amar no sólo mi cabeza loca, sino mi cuerpo también.

    El amor propio abarca tanto. Necesito avanzar mucho por ahí.

    Mami Monstruo

  • Ya no quiero ser adulto… bueno si.

    abril 18th, 2023

    La vida de adulto es encabronadamente difícil: primero te haces mayor de edad y viene la inminente amenaza de que te pueden meter a la cárcel, y eso, la neta, no está padre para nadie. Luego, o por lo menos en mi caso, viene estudiar una carrera, que ¡no mames!, quién puede estar seguro de saber a lo que se quiere dedicar el resto de su vida a los 18, luego acabas de estudiar, o estás por acabar de estudiar, y tienes que trabajar, muchísimas horas al día, para llegar agotada a tu casa y sólo tener 2 días para ti en la semana, y de ahí, en el camino común, casarte, tener hijos, y probablemente divorciarte, para volverte medio loca y medio amargada mientras tratas de descifrar tu vida all over again en tus cuarenta y tantos.

    Ya sé, ya sé… no es así. No para todas por lo menos. Para mi no ha sido así, aunque nunca he tenido un camino común, bueno, tal vez un par de veces.

    Si me volví mayor de edad, si estudié, si trabajé, pero luego renuncié y me fui a vivir a otro país, volví para cambiar el rumbo de mi carrera, me fui a vivir con un wey al que llevaba 3 semanas de conocer, con el que tuve un hijo unos años después, y con el que me casé muchos años después más. Encontré mi vocación, pero no me volví rica como quería, acabé viviendo en un estado en el interior de la República Mexicana, y lo que si se cumplió, aunque creo que estaba presente desde el principio, fue que acabé loca.

    Y a pesar de lo mucho que me quejo, y todas las veces que digo que ya no quiero ser adulto, la neta es que si. Si me pueden meter a la cárcel, si tengo más responsabilidades de las que me gustaría, pero hay mil cosas buenas que vienen incluidas en el paquete y que no estoy dispuesta a dejar ir.

    Ya iré contando mi historia para quien quiera leerla, junto con otras muchas historias más.

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